jueves, 30 de agosto de 2007

Una Magia

Tanto msn, tanto fotolog y uno se hace tantas amistades, tal ves algunas que ni duran, son por un mes, se juntan una ves y nunca más. Yo tengo una amiga de Valparaiso, yo la amo con todo mi corazón nunca la he visto en mi vida, pero la amo, es tan bonito, porque ella tiene una vos bonita, un corazón difícil de llevar, cosas que me molestan y cosas que me encantan. Es tan testaruda, tan sensible, es tan todo de corazón, para mi ella es una de esas personas que no quiero que este mal, pero nunca esta bien, por mi me iría para allá, pero no puedo y ni se cuando podre, siempre pasa algo siempre existen esos pero, soy buena para los peros y ella buena para los no se porque. Ella es una niña muy blanquita, no se como ser en persona, lo que se bien segura de eso, es que que la magia de esta amistad no se terminara cundo la vea, sino que creecera y yo la amare con más de de mi, de lo que y la amo y eso es demasiado.

miércoles, 22 de agosto de 2007

Aguja

Tal vez después de tanto no verla, tal vez después te tantos años, tal vez después de ver tantas veces la misma ventana ,con las mismas cortinar y el mismo pájaro contando toda las mañanas, la misma canción; esto se acabo. De ya no sentirla, no se porque, tal vez que su amor se fusionó tan bien conmigo que ya era tan parte mía que no la sentía fuera de mi, sino que debía buscarla dentro de mi. Oh! Jamás se me ocurrió eso, creo que soy una pabah, de lo más pabah; como es la pabah que conocí en un día de verano, si no fuera por la pabah habría muerto de aburrimiento; de tanto no sentirla me desespere, ella diciendo que me sentía más que antes y yo no podía, el miedo me domino, el miedo de que mamá me mandara más lejos aun, tal vez si se enamoraba de un francés, yo terminaría hablando francés sin el curso que siempre quise, y terminaría lejos de todo que lo quiero o quise. Ya lo veo todo claro, el miedo me domino me encerró en una burbuja y comenzó a apretarme sin cesar, hasta el punto donde todo lo mío y lo no mío se hizo tan mío que no se percibía desde afuera, debía entrar en mi. No quiero que me gane, no lo quiero así, jamás lo quise así, siempre quise esos recreos bonitos o esas clases de música con sus tripas sonando. El miedo no ganara, tomare esa aguja con la que mamá siempre cose lo descosido y la reventare, pero el problema es que a ella le da miedo el sonido ese.

Ella (L)

Creo que ya no la podré ver más, creo que lo que conocemos por felicidad no la volveré a sentir. Hemos pensado en mil tontas formas de comunicarnos, como llamarla y preguntar por: Eugenia, su segundo nombre, pero mi mamá tampoco deja que me junte con la única Eugenia que queda en mi curso, también que le mande una paloma con mensajistos en la pata, pero en estos tiempos es muy difícil encontrar ese servicio. Creo que ya no la veré más.
Nos hemos encontrado un par de veces, yo la saludo; nervios por miedo de que me regañen, y ella se muestra tan melancólica como ese día, cada ves que la veo mi corazón salta como si se fuera ha salir de mi, mi deseo es verla como antes, ese antes que yo tanto amé, donde habían tantas risas que ahora se han transformado en simples burlas sin su esencia, sin su felicidad.
Daniela, mi compañera vive cerca de ella y ha surgido una gran idea, le escribiré en una libretita todo lo que me pasa, ella lo leerá y responderá, así podemos seguir con esto.
La felicidad aún no llega, nada es lo mismo, cuando quiero llorar en sus abrazos sin rechazo ella no está, y cuando quiero recibir sus rechazos no ahí nadie más que me rechace, creo que no podré más, todo anda tan mal la libretita no existe mi madre la ha encontrado y destrozado, lo peor que la leyó, intentaremos con otra me dije a mi, pero Daniela se cambio de casa y ya nada nos quedo. Quiero verla, he pensado tanta veces como, pero me he contenido; tengo diecisiete años y cuando tenga dieciocho mi madre ya no me mandara más, así ha sido por generaciones en mi familia. Ahora estoy esperando que sea viernes, los días viernes ella deja la libretita arriba del cajero automático del metro ULA, más tarde yo paso y la recojo; así ha sido nuestra comunicación durante dos años, una eternidad, pero es martes y faltan diez días para mi cumpleaños, he deseado tanto tiempo ese día y hoy a las cuatro treinta pasado el meridiano mi madre me dirá: Hija nos vamos ha vivir a Buenos Aires, me he enamorado.